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El otro día vino un huésped que suele alojarse en uno de mis apartamentos aproximadamente una vez al mes durante tres días, viene ella con su marido y su bebé de seis meses. Les encanta Madrid.

Les comenté que ahora no voy a poder alquilarle mi apartamento por menos de 5 días. Se llevó las manos a la cabeza y muy sorprendida me preguntó el porqué. Le comenté que según el Gobierno de la Comunidad de Madrid para proteger sus intereses:

– “¡Qué intereses! ¿alguien me ha preguntado cuáles son mis intereses y mis necesidades? Resulta que ahora no puedo elegir y me van a obligar a estar con mi bebé y mi marido en una pequeña y oscura habitación de hotel donde no podré calentarle los biberones… ¿A esto le llaman proteger mis intereses?.”

Completamente avergonzada por su ira, le contesté que si. Eso es lo que alega el Gobierno de la Comunidad de Madrid.
OS ANIMO A QUE DEMOS LUGAR PARA DAR VOZ A NUESTROS HUÉSPEDES YA QUE CREO QUE SON UNOS DE LOS MAYORES PERJUDICADOS Y NADIE LES HA PREGUNTADO CUALES SON SUS INTERESES.

De pronto nos hemos visto convertidos en unos delincuentes con unas ganas tremendas de enriquecernos. Todo porque alquilamos nuestros hogares a turistas mientras yo le pido a mi amiga que me deje dormir en el sofá de su casa durante esos días.
Alguien en su sano juicio puede creer que el que tenga que salir de mi casa guardar mis objetos personales, limpiar a fondo a casa para dejarla en condiciones, lavar bien las sábanas, plancharlas, darles la bienvenida, atender a sus necesidades y salir de mi casa con las maletas para instalarme en el sofá de mi amiga… ¿lo hago para enriquecerme? ¿Estamos locos? Lo hago para poder pagar todas las subidas de luz, agua, gas internet y la hipoteca y si me queda algo de todo esto lo invertiré en el supermercado.

Entiendo que hay que pagar impuestos, y es lo que hago, los pago TODOS, no me escaqueo. Qué ocurre en esta sociedad que la avaricia no tiene límite y que estas enormes cadenas hoteleras no tiene fin y nos atacan con dientes de oro y uñas de porcelana.

Solo necesitamos un pequeño hueco y hay sitio para todos.